miércoles, octubre 19, 2005

jungla

El tráfico aquí es increíble. Hay muchos coches, y pocos respetan las normas de circulación. Los accidentes están a la orden del día. Y cuando hay uno parece que tienen prohibido mover los vehículos, ya sea en mitad de la autopista o en una pequeña callejuela; ya os podéis imaginar los atascos y las discusiones que se forman.
Puedes encontrar todo tipo de transportes para desplazarte por la ciudad: tranvías (moderno y antiguo), metro, tren, autobuses, “dolmus” (como microbuses de barrio), taxis, taxis-furgonetas con trayectos fijos y a compartir, teleféricos, barcos, catamaranes… como ya os he dicho antes, aquí todo es posible.
Para usar casi todos los transportes de la ciudad se utiliza el “akbil”. Es como un pequeño llavero o tarjeta, con un botón metálico (parecido a las pilas de los relojes), que se usa a modo de monedero electrónico. Tu vas recargando tu “akbil” a medida que vas gastando el dinero en los desplazamientos. Cuando hay que pagar el metro, un tranvía, o el autobús basta con pasar el botón metálico por el punto de contacto de la maquina de pago.
Es un buen invento, aunque a mi me resulta más divertido y sorprendente el viaje en “dolmus”: estos pequeños autobuses realizan rutas por los barrios de las afueras, y se llenan hasta reventar en las horas punta. Es increíble la de gente que se puede llegar a meter. El conductor sigue recogiendo a gente hasta que esta tiene que ir colgada de la puerta. Que naturalmente suele ir abierta. La gente se va subiendo al vuelo, ya que el “dolmus” nunca llega a pararse del todo. Y una vez en marcha, es muy divertido ver como la gente va pasando el dinero del ultimo en subir, para que otro viajero lo cobre, ya que el conductor esta demasiado ocupado tratando de atravesar las calles y autopistas de la jungla de Istanbul.